| 1.1. Antecedentes históricos |
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Desde que los hombres aprendieron a vivir en comunidad y en asentamientos estables, la búsqueda de materiales y procesos constructivos para conseguir una pavimentación confortable y duradera ha sido una inquietud constante. Desde piedras naturales, pasando por adoquines de madera, arcilla prensada a mano y cocida ... han sido muchos los tipos de materiales empleados en la pavimentación a lo largo de los siglos.
Al principio los criterios eran fundamentalmente prácticos, y, una vez resueltos estos, fueron complementados por criterios más refinados en los que la belleza y el diseño cobraron una mayor relevancia. Buen ejemplo de ello es la pavimentación con mosaicos que, procedentes de Oriente, fueron introducidos en Europa por los griegos, y divulgados por los romanos. Estos mosaicos se realizaban combinando pequeñas piezas de mármol y piedras naturales que se fijaban entre sí y al suelo utilizando cemento natural a base de cal. 
Con la aparición en 1824 del cemento "Portland", así denominado por su inventor el inglés Joseph Aspdin, se posibilitó la producción de PIEDRA ARTIFICIAL, como elemento constructivo que permite obtener piezas de formas muy diversas mediante procesos industrializados, mejorando el comportamiento de los productos de pavimentación y dando respuesta a las necesidades de un creciente mercado.
La tecnología de la piedra artificial dio paso al MOSAICO HIDRÁULICO, antecedente del terrazo, que desde el último cuarto del siglo XIX ha sido el material más usado y de mayor calidad con que se han pavimentado los suelos de las viviendas y que aún se sigue utilizando. Muchos y variados han sido los modelos y diseños realizados con el MOSAICO HIDRÁULICO, existiendo verdaderas obras de arte que incorporan dibujos sofisticados (realizados con cemento coloreado y extendido en moldes bruñidos de acero con trepas especiales) que podrían emular a las alfombras orientales. 
El proceso de fabricación de este material, que aún pervive, tiene un gran componente artesanal, lo que limita su producción. Con el desarrollo industrial en el sector de materiales para la construcción, apareció una nueva tipología de maquinaria y proceso de fabricación, que sin perder las posibilidades creativas del mosaico hidráulico, permitieron mejorar las características mecánicas de las baldosas y producirlas en series mayores, naciendo el terrazo.
El terrazo en forma de baldosas, permite aglutinar piedras naturales (de cantos rodados, granitos y /o mármoles triturados) mezcladas entre sí y con cemento Portland, habitualmente coloreado, que, una vez endurecido, permite obtener diferentes acabados superficiales para presentar una superficie lisa o rugosa y resaltar las formas y colores de sus componentes.
Su superficie externa puede ser sometida a numerosos tratamientos mecánicos secundarios industrializados, que aumentan sus posibilidades estéticas y funcionales. 

Las formas, colores y texturas, y sus combinaciones finales, permite la obtención de pavimentos variados en los que, además, se puede conseguir la funcionalidad prevista sin limitaciones en las posibilidades de diseño.
El uso del terrazo se generalizó en España a partir de la década de los 60, cuando se consiguió moldear y producir piezas en procesos de fabricación automatizados que ofrecían un producto de alta calidad y belleza, a precios muy competitivos. Prácticamente la totalidad de la pavimentación de viviendas, locales comerciales y áreas peatonales entre los años 60 y 80 estaban constituidas por baldosas prefabricadas de hormigón.
A partir de los años 80 el terrazo ha mantenido su supremacía en la pavimentación de áreas comerciales y espacios peatonales, a pesar de la incorporación en el mercado de otros materiales. Sus características mecánicas, muy superiores a las de otros productos alternativos, le hacen idóneo para cualquier uso interior, toda vez que pueden adaptarse estas características a los requerimientos de la superficie a pavimentar. En pavimentación exterior, las baldosas prefabricadas de hormigón siguen siendo el material más utilizado. Con el desarrollo del terrazo, adaptándolo a los requerimientos de uso exterior, se incrementaron las posibilidades de su diseño, enriqueciendo la estética urbana. 

En la actualidad el uso del terrazo está incrementándose tanto en interior como en exterior debido a sus ventajas. Nuevos modelos se han ido desarrollando con el tiempo para dar respuesta a los crecientes requerimientos: mayores exigencias mecánicas, resistencia a la abrasión y al deslizamiento, pavimentos táctiles, todo sin perder las posibilidades de diseño combinando formatos y colores.
TECNOPAVIMENTO es la evolución de los productos prefabricados de hormigón para pavimentar, con estándares de calidad y diseño muy avanzados, controles estrictos de fabricación e incorporación de nuevos modelos alcanzados por las actividades de investigación y desarrollo. 
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